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Reporte Digital: OCTUBRE 2003

¿MacIntel?
Reporte Digital - PC Magazine en español
Javier Matuk

¿Qué pasaría si tuviera la opción de seleccionar el sistema operativo de su nueva PC? Para algunos esto sería una gran confusión, para otros, una bendición. Mucho se ha hablado –y escrito- sobre la dominancia de Microsoft en las computadoras de escritorio y software de aplicación en general. Con niveles de más del 85% de penetración, ¿a quién no le gustaría estar en su lugar?

Hasta hoy, la norma no escrita entre los fabricantes de computadoras personales es que deben ofrecer Windows precargado en sus equipos, con el único objetivo de no perder competitividad y asegurar la compatibilidad con cientos de programas de aplicación y muchos periféricos. No sabemos –aunque nos imaginamos- como serán las negociaciones de Dell, Hewlett Packard, Gateway, Acer, IBM y otros con Microsoft. “Mira, lo más barato que te puedo dejar la licencia es en esto”, “oye, pero ya es mucho y te estoy comprando millones al año”, “pues si, pero ese es el precio, además, tienes que cumplir con todos estos requisitos y ni se te ocurra hacer esto”.

Algo así deben de platicar. No hay muchas opciones. Claro, está el fantasma de Linux, quien, para algunos, será el salvador eterno de las garras del proveedor monopólico. Pero como se dice, del dicho al hecho hay un gran trecho y lo que cuenta en este mundo son las acciones concretas y los productos específicos que se pueden incluir dentro de una nueva PC.

Tradicionalmente, los armadores de computadoras denominadas “cajas blancas”, es decir, el alto porcentaje de equipos que se venden integrando piezas de aquí y de allá, tienen la opción de incluir o no un sistema operativo, pues no tienen firmados contratos de exclusividad ni mucho menos. En esos casos, el cliente y el vendedor fomentan la piratería o copia ilegal de programas, pues al conocer el costo de la licencia por separado, prefieren arriesgarse e instalar una copia.

Eso no le funciona a nadie más que al usuario y, hasta cierto punto, lo pone en cierto peligro de no recibir atención y actualizaciones adecuadas. Sin embargo, el porcentaje de mercado que ocupan las cajas blancas es importante, al calcularse en un 20% para Estados Unidos y más del 35 o 40% para América Latina. Es decir, 4 de cada 10 PC nuevas son de las llamadas cajas blancas, las cuales, no necesariamente se embarcan con un sistema operativo original.

Cualquier fabricante, hasta la fecha, no tiene opciones concretas para sustituir el sistema operativo. La opción actual de Linux es vaga y difusa, además de que nadie garantiza su permanencia por muchos años. Con tantas versiones y variantes, puede sufrir modificaciones sustanciales y crear problemas de compatibilidad a sus clientes. Es por eso que una marca no podría simplemente dejar a un lado Windows y optar por otra solución que le permita más flexibilidad en precio y condiciones.

Pero hay alguien que podría modificar, de forma profunda, el mercado de las computadoras personales. Ese alguien es un genio de la industria y se ha ganado, golpe a golpe, el mote de visionario y líder. Además de emprendedor, sus productos son de comprobada calidad, en particular sus más recientes versiones del sistema operativo. Sí, ese sujeto se llama Steve Jobs y su empresa se llama Apple Computer. Hasta hoy, sus productos son considerados de nicho, por más que quieran vender manzanas a diestra y siniestra, ellos controlan el hardware y el software, lo que les dificulta competir con las grandes ligas. Es un mercado demasiado grande para que todos los usuarios de PC digan, “ah, si, estoy mal, estoy con la marca equivocada, debo de tirar esto a la basura y comprar una Mac”.

Eso no sucederá. Pero, sólo como una hipótesis, ¿qué pasaría si Jobs decide lanzar al mercado su sistema operativo para la plataforma Intel? Lo primero, una gran sacudida a lo largo y ancho del planeta. Históricamente Gates y Jobs digamos que no han sido los mejores compañeros. Cada quien por su lado ha proliferado toda suerte de adjetivos –claro, muy simulados y muy discretos-. Hace unos años Microsoft invirtió en Apple y esto garantizaría la permanencia de Office para aquella plataforma. Pero hoy las cosas han cambiado. Ya Microsoft ha dicho que no desarrollará más el Internet Explorer para Mac. El Office sigue, pero quien sabe por cuanto tiempo más.

Por otro lado, la transición de Apple hacia su nuevo operativo se dio sin muchos contratiempos, ya que la mayoría de los proveedores de software de aplicación ofrecieron justo en su momento las nuevas versiones para esta plataforma. Poco les costaría hacer los ajustes necesarios de nuevo.

Sólo es cuestión de imaginar que sucedería con dicha oferta. El Mac OS X, mejor conocido como Jaguar, sería una opción demasiado interesante para dejarla pasar. Apple pondría en riesgo todo su negocio. No podría controlar el hardware, sólo el software. Sería el cambio más dramático que pudiéramos vivir. Habría mucho en juego y Jobs sería el único ser en esta tierra capaz de poner a temblar a Redmond. Todo esto son suposiciones, pero, ¿alguna vez pensamos en que HP devorara a Compaq? ¿Qué AOL adquiriera a Time-Warner? ¿Qué Microsoft reconociera la importancia de Linux? ¿Qué Netscape fuera olvidado en el baúl de los recuerdos? Esta industria es demasiado joven como para darse el lujo de permanecer sin grandes cambios. Jobs, piénsalo bien. El que no arriesga no gana. ¿Qué tal un poco de acción?

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