¿MacIntel?
Reporte Digital - PC Magazine en español
Javier
Matuk
¿Qué pasaría
si tuviera la opción de seleccionar el
sistema operativo de su nueva PC? Para algunos
esto sería una gran confusión,
para otros, una bendición. Mucho se ha
hablado –y escrito- sobre la dominancia
de Microsoft en las computadoras de escritorio
y software de aplicación en general. Con
niveles de más del 85% de penetración, ¿a
quién no le gustaría estar en su
lugar?
Hasta
hoy, la norma no escrita entre los fabricantes
de computadoras
personales es que deben ofrecer Windows precargado
en sus equipos, con el único objetivo
de no perder competitividad y asegurar la compatibilidad
con cientos de programas de aplicación
y muchos periféricos. No sabemos –aunque
nos imaginamos- como serán las negociaciones
de Dell, Hewlett Packard, Gateway, Acer, IBM
y otros con Microsoft. “Mira, lo más
barato que te puedo dejar la licencia es en esto”, “oye,
pero ya es mucho y te estoy comprando millones
al año”, “pues si, pero ese
es el precio, además, tienes que cumplir
con todos estos requisitos y ni se te ocurra
hacer esto”.
Algo
así deben
de platicar. No hay muchas opciones. Claro, está el
fantasma de Linux, quien, para algunos, será el
salvador eterno de las garras del proveedor monopólico.
Pero como se dice, del dicho al hecho hay un
gran trecho y lo que cuenta en este mundo son
las acciones concretas y los productos específicos
que se pueden incluir dentro de una nueva PC.
Tradicionalmente,
los armadores de computadoras denominadas “cajas
blancas”, es decir, el alto porcentaje
de equipos que se venden integrando piezas de
aquí y de allá, tienen la opción
de incluir o no un sistema operativo, pues no
tienen firmados contratos de exclusividad ni
mucho menos. En esos casos, el cliente y el vendedor
fomentan la piratería o copia ilegal de
programas, pues al conocer el costo de la licencia
por separado, prefieren arriesgarse e instalar
una copia.
Eso
no le funciona a nadie más que al usuario y, hasta cierto punto,
lo pone en cierto peligro de no recibir atención
y actualizaciones adecuadas. Sin embargo, el
porcentaje de mercado que ocupan las cajas blancas
es importante, al calcularse en un 20% para Estados
Unidos y más del 35 o 40% para América
Latina. Es decir, 4 de cada 10 PC nuevas son
de las llamadas cajas blancas, las cuales, no
necesariamente se embarcan con un sistema operativo
original.
Cualquier
fabricante, hasta la fecha, no tiene opciones
concretas para
sustituir el sistema operativo. La opción
actual de Linux es vaga y difusa, además
de que nadie garantiza su permanencia por muchos
años. Con tantas versiones y variantes,
puede sufrir modificaciones sustanciales y crear
problemas de compatibilidad a sus clientes. Es
por eso que una marca no podría simplemente
dejar a un lado Windows y optar por otra solución
que le permita más flexibilidad en precio
y condiciones.
Pero
hay alguien que podría
modificar, de forma profunda, el mercado de las
computadoras personales. Ese alguien es un genio
de la industria y se ha ganado, golpe a golpe,
el mote de visionario y líder. Además
de emprendedor, sus productos son de comprobada
calidad, en particular sus más recientes
versiones del sistema operativo. Sí, ese
sujeto se llama Steve Jobs y su empresa se llama
Apple Computer. Hasta hoy, sus productos son
considerados de nicho, por más que quieran
vender manzanas a
diestra y siniestra, ellos controlan el hardware
y el software, lo que les dificulta competir
con las grandes ligas. Es un mercado demasiado
grande para que todos los usuarios de PC digan, “ah,
si, estoy mal, estoy con la marca equivocada,
debo de tirar esto a la basura y comprar una
Mac”.
Eso
no sucederá.
Pero, sólo como una hipótesis, ¿qué pasaría
si Jobs decide lanzar al mercado su sistema operativo
para la plataforma Intel? Lo primero, una gran
sacudida a lo largo y ancho del planeta. Históricamente
Gates y Jobs digamos que no han sido los mejores
compañeros. Cada quien por su lado ha
proliferado toda suerte de adjetivos –claro,
muy simulados y muy discretos-. Hace unos años
Microsoft invirtió en Apple y esto garantizaría
la permanencia de Office para aquella plataforma.
Pero hoy las cosas han cambiado. Ya Microsoft
ha dicho que no desarrollará más
el Internet Explorer para Mac. El Office sigue,
pero quien sabe por cuanto tiempo más.
Por
otro lado, la transición
de Apple hacia su nuevo operativo se dio sin
muchos contratiempos, ya que la mayoría
de los proveedores de software de aplicación
ofrecieron justo en su momento las nuevas versiones
para esta plataforma. Poco les costaría
hacer los ajustes necesarios de nuevo.
Sólo es cuestión
de imaginar que sucedería con dicha
oferta. El Mac OS X, mejor conocido como Jaguar,
sería una opción demasiado interesante
para dejarla pasar. Apple pondría en
riesgo todo su negocio. No podría controlar
el hardware, sólo el software. Sería
el cambio más dramático que pudiéramos
vivir. Habría mucho en juego y Jobs
sería el único ser en esta tierra
capaz de poner a temblar a Redmond. Todo esto
son suposiciones, pero, ¿alguna vez
pensamos en que HP devorara a Compaq? ¿Qué AOL
adquiriera a Time-Warner? ¿Qué Microsoft
reconociera la importancia de Linux? ¿Qué Netscape
fuera olvidado en el baúl de los recuerdos?
Esta industria es demasiado joven como para
darse el lujo de permanecer sin grandes cambios.
Jobs, piénsalo bien. El que no arriesga
no gana. ¿Qué tal un poco de
acción?
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