Linux, ¿en
el escritorio?
Reporte Digital - PC Magazine en español
Javier
Matuk
Es
normal que existan detractores de Microsoft.
Después de todo,
Bill Gates y compañía, además
de haber estado en el momento preciso en el lugar
adecuado, han sabido manejar sus negocios de
tal forma que son el proveedor número
uno de software a nivel internacional. Su sistema
operativo y suite de oficina abarcan un buen
porcentaje (unos dicen que hasta el 80%) de mercado.
Si todo está bien y es color de rosa, ¿cuál
es el problema?
“La capacidad de
elegir” dirían algunos. En efecto,
hoy por hoy, la gran mayoría de compradores
de computadoras personales no tienen muchas opciones.
Los jugosos contratos de licenciamiento del sistema
operativo hacen que muchos fabricantes de computadoras
se vean atados de manos ante el gigante de Redmond.
Se supone que no es cierto, pues no sería
legal, pero un secreto a voces es que si un fabricante
decide ofrecer otra opción que no sea
Windows, las cosas se pueden poner complicadas
para que le continúen surtiendo o, bien,
de repente puede haber importantes ajustes de
precio.
Pero
como este mundo está cambiando
y esa es la única constante, hemos comenzado
a ver como los principales fabricantes, IBM,
Hewlett Packard y Dell, por mencionar a algunos,
desde hace ya varios años ofrecen la opción
de Linux a sus clientes, pero sólo había
aplicado a la línea de servidores. ¿Por
qué en los servidores? Porque es en donde
Linux juega un papel estelar, ofreciendo excelente
desempeño y aplicaciones que nada le piden
a las comerciales. Sin embargo, en el escritorio,
en esos millones y millones de PC que todos los
días cargan Windows, usan Outlook, Word
y Excel, es en donde está el reto más
grande. Me imagino que nadie se atreve todavía
a desafiar al líder en forma directa,
pero además de eso, ofrecer Linux en lugar
de Windows tiene sus grandes problemas.
Múltiples
versiones: todos sabemos que no hay
una sola versión del operativo. Al contrario,
existen más de las necesarias. Con una
gama tan amplia, el fabricante deberá de
estandarizarse en una, con lo que se entiende “se
casará” con la distribución
de Linux que más le funcione. La decisión
puede ser demasiado complicada, ya que de equivocarse,
pondría en juego buena parte de su reputación.
Hay que recordar que cuando un sistema operativo
falla, el usuario generalmente piensa que “la
PC no sirve” y no realiza que tal vez
el problema es del software.
Pocas aplicaciones: aunque
los más fanáticos seguidores del
pingüino afirmen de forma categórica
que existen equivalentes para casi todas las
aplicaciones del mundo de las PC (y de las Macs),
la realidad es que no es necesariamente correcto.
Sí, hay muy buenos desarrollos en Linux
para el usuario final, pero de eso a que exista
prácticamente la misma oferta en ambas
plataformas, hay un mar de diferencia. Basta
pensar, por ejemplo, en software para edición
y construcción de páginas, como
la línea de Macromedia. No he visto, hasta
la fecha, nada que se le parezca, por lo menos.
Hablando de procesadores de textos y hojas de
cálculo, hay opciones de sobra. Pero hasta
ahí.
Inexperiencia: supongamos,
por un momento, que el comprador entiende que
tiene Linux en su PC y se parece tanto a Windows,
que de repente se le olvida. Entonces, adquiere
el último programa para Windows o, en
su defecto, lo baja de la red. Al querer instalarlo,
obviamente sólo recibirá pantallas
de error. Si la PC es nueva y acaba de gastar
una considerable cantidad de dinero por ella, ¿a
quién le pedirá ayuda? Al fabricante,
seguro. Este sólo podrá decirle “ah,
no, mire, es que su sistema operativo no es Windows,
es la versión tal de Linux” y a
lo que tal vez agregará, “pero no
se preocupe, en la red hay miles de aplicaciones
que puede obtener sin costo”. Y claro que
se preocupará, pues es muy probable que
no encuentre “lo mismo”.
¿Convergencia? Los
grandes esfuerzos que están poniendo los
principales jugadores de esta industria para
hacer de la PC un centro de entretenimiento digital,
con Linux se ven bastante minados. ¿Por
qué? No es lo mismo querer funcionar todos,
por ejemplo, alrededor del Windows Media Edition,
que bien o mal, ahí está y funciona,
a que para poder escuchar música que acaba
de obtener de una página, tenga que buscar
el reproductor adecuado, que sea compatible con
su versión de Linux y que sepa instalarlo
y operarlo. Todo esto para un usuario de una
PC casera, es demasiado.
Sí, se que tal
vez el primer paso de Linux en el escritorio
sea en las grandes oficinas, donde no hay tantas
necesidades multimedia o se requiera integración
con mucho hardware distinto, además, ahí generalmente
hay un servicio de soporte técnico y el
principal interesado en que todo funcione es
el patrón. Sin embargo, veo bastante lejano
el día en que en todos los anuncios de
PC diga “Sistema operativo: Windows o Linux”.
Para un verdadero cambio, lo más razonable
es que Apple ofrezca su operativo para plataforma
Intel. Es un movimiento que cambiaría
profundamente a esta industria, que sería
un parte aguas sin precedente. Sin embargo, por
el momento Apple no se atreve y los fanáticos
de Linux siguen diciendo que tienen la mejor
opción del universo. En lo que leyó hasta
aquí, ¿cuántos nuevos Windows
alrededor del mundo habrán cargado por
primera vez? Miles. |