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Reporte Digital: JUNIO 2004

Linux, ¿en el escritorio?
Reporte Digital - PC Magazine en español
Javier Matuk

Es normal que existan detractores de Microsoft. Después de todo, Bill Gates y compañía, además de haber estado en el momento preciso en el lugar adecuado, han sabido manejar sus negocios de tal forma que son el proveedor número uno de software a nivel internacional. Su sistema operativo y suite de oficina abarcan un buen porcentaje (unos dicen que hasta el 80%) de mercado. Si todo está bien y es color de rosa, ¿cuál es el problema?

“La capacidad de elegir” dirían algunos. En efecto, hoy por hoy, la gran mayoría de compradores de computadoras personales no tienen muchas opciones. Los jugosos contratos de licenciamiento del sistema operativo hacen que muchos fabricantes de computadoras se vean atados de manos ante el gigante de Redmond. Se supone que no es cierto, pues no sería legal, pero un secreto a voces es que si un fabricante decide ofrecer otra opción que no sea Windows, las cosas se pueden poner complicadas para que le continúen surtiendo o, bien, de repente puede haber importantes ajustes de precio.

Pero como este mundo está cambiando y esa es la única constante, hemos comenzado a ver como los principales fabricantes, IBM, Hewlett Packard y Dell, por mencionar a algunos, desde hace ya varios años ofrecen la opción de Linux a sus clientes, pero sólo había aplicado a la línea de servidores. ¿Por qué en los servidores? Porque es en donde Linux juega un papel estelar, ofreciendo excelente desempeño y aplicaciones que nada le piden a las comerciales. Sin embargo, en el escritorio, en esos millones y millones de PC que todos los días cargan Windows, usan Outlook, Word y Excel, es en donde está el reto más grande. Me imagino que nadie se atreve todavía a desafiar al líder en forma directa, pero además de eso, ofrecer Linux en lugar de Windows tiene sus grandes problemas.

Múltiples versiones: todos sabemos que no hay una sola versión del operativo. Al contrario, existen más de las necesarias. Con una gama tan amplia, el fabricante deberá de estandarizarse en una, con lo que se entiende “se casará” con la distribución de Linux que más le funcione. La decisión puede ser demasiado complicada, ya que de equivocarse, pondría en juego buena parte de su reputación. Hay que recordar que cuando un sistema operativo falla, el usuario generalmente piensa que “la PC no sirve” y no realiza que tal vez el problema es del software.

Pocas aplicaciones: aunque los más fanáticos seguidores del pingüino afirmen de forma categórica que existen equivalentes para casi todas las aplicaciones del mundo de las PC (y de las Macs), la realidad es que no es necesariamente correcto. Sí, hay muy buenos desarrollos en Linux para el usuario final, pero de eso a que exista prácticamente la misma oferta en ambas plataformas, hay un mar de diferencia. Basta pensar, por ejemplo, en software para edición y construcción de páginas, como la línea de Macromedia. No he visto, hasta la fecha, nada que se le parezca, por lo menos. Hablando de procesadores de textos y hojas de cálculo, hay opciones de sobra. Pero hasta ahí.

Inexperiencia: supongamos, por un momento, que el comprador entiende que tiene Linux en su PC y se parece tanto a Windows, que de repente se le olvida. Entonces, adquiere el último programa para Windows o, en su defecto, lo baja de la red. Al querer instalarlo, obviamente sólo recibirá pantallas de error. Si la PC es nueva y acaba de gastar una considerable cantidad de dinero por ella, ¿a quién le pedirá ayuda? Al fabricante, seguro. Este sólo podrá decirle “ah, no, mire, es que su sistema operativo no es Windows, es la versión tal de Linux” y a lo que tal vez agregará, “pero no se preocupe, en la red hay miles de aplicaciones que puede obtener sin costo”. Y claro que se preocupará, pues es muy probable que no encuentre “lo mismo”.

¿Convergencia? Los grandes esfuerzos que están poniendo los principales jugadores de esta industria para hacer de la PC un centro de entretenimiento digital, con Linux se ven bastante minados. ¿Por qué? No es lo mismo querer funcionar todos, por ejemplo, alrededor del Windows Media Edition, que bien o mal, ahí está y funciona, a que para poder escuchar música que acaba de obtener de una página, tenga que buscar el reproductor adecuado, que sea compatible con su versión de Linux y que sepa instalarlo y operarlo. Todo esto para un usuario de una PC casera, es demasiado.

Sí, se que tal vez el primer paso de Linux en el escritorio sea en las grandes oficinas, donde no hay tantas necesidades multimedia o se requiera integración con mucho hardware distinto, además, ahí generalmente hay un servicio de soporte técnico y el principal interesado en que todo funcione es el patrón. Sin embargo, veo bastante lejano el día en que en todos los anuncios de PC diga “Sistema operativo: Windows o Linux”. Para un verdadero cambio, lo más razonable es que Apple ofrezca su operativo para plataforma Intel. Es un movimiento que cambiaría profundamente a esta industria, que sería un parte aguas sin precedente. Sin embargo, por el momento Apple no se atreve y los fanáticos de Linux siguen diciendo que tienen la mejor opción del universo. En lo que leyó hasta aquí, ¿cuántos nuevos Windows alrededor del mundo habrán cargado por primera vez? Miles.

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