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Reporte Digital: JULIO 2004

¿Así leeremos?
Reporte Digital - PC Magazine en español
Javier Matuk

Recuerdo bien cuando comenzó la fiebre por las páginas web. Muchos se adelantaron a vaticinar que era “el fin de los periódicos impresos”, otros decían “ya no habrá más libros, todo lo leeremos en pantalla”. Y sí, parecía verdad. Había poca información y esas primeras páginas con noticias y demás eran realmente asombrosas. Para 1994, esto era un “nuevo mundo”.

Sin embargo, la historia siempre se encarga de poner todo en su lugar y dimensionar adecuadamente al paso del tiempo. La fiebre de Internet lo único que hizo fue, en primer lugar, generar más papel impreso, al crearse muchas nuevas publicaciones y revistas, miles de libros sobre el tema y cientos y cientos de anuncios en los diarios, precisamente, por los que querían dejar de usar el papel. ¡Qué vueltas da la vida! A todo esto, en paralelo comenzó a surgir el tema de los libros electrónicos o ebooks. En la actualidad, después de ya varios años, casi nada ha cambiado, hemos comprendido que el sitio web de un periódico es un complemento a la versión en papel y que los libros electrónicos… ¿sirven? ¿Quién se queda horas frente a la pantalla de la PC leyendo una buena novela? ¿Dónde quedó aquel sillón favorito para poder leer?... si todas las predicciones sobre los ebooks fueran ciertas, Amazon no vendería ni un solo titulo en papel, ¡puros bytes!

La verdad es que los libros electrónicos no reemplazarán en el corto plazo a los de papel, sin embargo, la experiencia de leer una obra en un PDA es diferente. En varias ocasiones había instalado los diferentes lectores para Palm, pero siempre me pasaba lo mismo, leía unas cuantas “pantallas” y perdía el interés. Tal vez era el texto, que no me llamaba la atención. Sin embargo, algo ha comenzado a cambiar y déjeme platicar por que.

Todo comenzó con el Código Da Vinci. Lo comencé a leer –en papel, de forma tradicional, en el sillón favorito, etc.- y como a las 50 páginas alguien me envió el libro en un archivo .doc. ¿Libros electrónicos? La verdad es que no se de donde lo sacaron, pero me llegó y lo abrí de inmediato en Word. Al comprobar que era exactamente la misma obra, pensé en de nuevo instalar el software en la Palm y llevar las aventuras de Robert Langdon a cualquier lugar. Debido a la naturaleza adictiva de la novela, me encontré leyendo en lugares insospechados. La disponibilidad obtenida a través de un PDA es tal vez la característica que deja atrás a cualquier libro tradicional. No hay que “cargarlo”, no sucede que “se me olvidó mi libro y no puedo leer”. Al estar acostumbrado a cargar la Palm hasta para… si, hasta esos lugares privados, propios de todo individuo con necesidades fisiológicas, me di cuenta que podía leer cinco minutos, diez minutos, una hora. No importaba el lugar ni la actividad. Esperando en alguna oficina, en el transporte público, no se diga en casa o en la oficina, el libro, en la página exacta en donde se había quedado, estaba siempre disponible, al toque de un botón.

Así, terminé de leer El Código en la Palm. Sólo por curiosidad, volví a leer el último capítulo en papel. “Sí, es exactamente lo mismo, no le sobra ni le falta nada”. ¿Será mi futuro leer puros libros en estas pequeñas pantallas? Buscando más textos encontré decenas de clásicos, que, francamente, no me atraen. Entré a varios sitios en donde venden libros y finalmente terminé comprando, por lo pronto, Digital Fortress, también de Dan Brown, autor de El Código. El libro está perfectamente formado, dividido en capítulos y a través del Palm Reader ya voy como en un 30% o más. Claro, como las cosas son diferentes, aquí las páginas son “pantallas” y dice que en total tiene unas 1770. Así que, estoy casi seguro que compraré Angels & Demons del mismo autor y estaré leyendo en esos lugares y en esas ocasiones que lo ultimo que piensa es leer un poco más del libro que tiene pendiente. Por ejemplo, el otro día tuve que ir a reparar el automóvil, “¿Cuánto tiempo se va a tomar?” “Como una hora más o menos”. De inmediato palpé mi Palm en el cinturón, recordé que me quedé a la mitad de un interesante capítulo de Digital Fortress… “¿Lo espera o regresa después?” “No, aquí espero, muchas gracias” y pasé un rato entretenido, leyendo y esperando. Eso no lo podría haber hecho con el libro tradicional, pues tendría que cargarlo a todas partes y, en un día normal eso no sucede.

Además, los libros electrónicos ofrecen funciones como buscar textos, hacer anotaciones de acuerdo a sus gustos y necesidades, diccionario interconstruido en la agenda, por si alguna palabra requiere de explicación. Los libros digitales siempre estarán intactos, no sufrirán el deterioro normal por el uso y el paso de los años. No se deshojan ni se doblan. Sólo falta más oferta de títulos en español, pues la gran mayoría de los que he visto, están disponibles, para variar, en inglés. En la red también podrá encontrar de forma gratuita el software para crear sus propias obras, dependiendo del formato y la plataforma seleccionada.

Lo que si nunca se olvida es la Palm, pues ya forma parte del equipaje normal. Cartera, monedas, teléfono y Palm. Ni hablar. Estos son los tiempos que estamos viviendo y que estamos leyendo. Por cierto, para el registro, pagué por el libro unos 5 dólares, mucho menos que cualquier versión impresa en la librería de descuento. Además, lo puedo leer y leer y leer y sus “páginas” nunca se desgastarán. Bienvenido al futuro.

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