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Reporte Digital: ENERO 2004

MP3: ¡Qué flojera!
Reporte Digital - PC Magazine en español
Javier Matuk

Ya me cansé. Llevo meses y meses tratando de descifrar el verdadero mundo del MP3. No, no es conectarse a Kazaa y bajar la última canción –en forma ilegal, por supuesto- de la Spears. El asunto es vivir con archivos MP3 en lugar de los tradicionales discos compactos. Es una locura y, la verdad, después de todo este tiempo, no se si ya me está pegando la edad o bien, la tecnología es demasiado complicada como para usarla todos los días y guardar cientos de CDs.

El experimento. Decidí primero ripear o extraer las canciones de algunos de los más de 500 o 600 discos que tengo en mi colección. Como la PC en donde lo quería hacer no se encuentra en el mismo lugar que los discos, lo primero fue llevar y traer en una maleta las cajas. Después, probar y usar una variada cantidad de programas para extraer la información, hasta que me quedé con el MusicMatch, fijando un formato MP3 a 224Kbits. Nada de 128Kbps o menos, ¡se escucha horrible! Después, la colección comenzó a crecer. La organización en un disco duro externo de 40GB fue complicada, más no imposible. Carpetas para el nombre de los grupos o artistas y subcarpetas para los álbumes. Hasta ahí todo bien, pero, si son canciones sueltas, ¿cómo organizarlo? En varios directorios tipo “Clásicos POP”, “En Español”, etc.

Me aburrió la historia de llevar y traer cajas de CDs, así es que cargue el programa eMule para localizar canciones. Después de un rato me di cuenta que había disponibles discografías completas en un solo archivo comprimido, que generalmente ronda los 500 o más MB. Como tengo una conexión de banda ancha y el programa se encarga de bajar los archivos sin importar el tiempo, fui obteniendo colecciones de grupos que ya tenía en CD pero que no había extraído. Así, por ejemplo, todos los discos de Kraftwerk, Yes, Pink Floyd y más llegaron a mi disco duro. ¿Infringí la ley? No lo creo, pues tengo los originales, lo que no hice fue el mete-saca-mete para ripear. Claro, siempre busqué que por lo menos tuvieran una calidad de 192Kbps, es lo mínimo aceptable para poder disfrutar de algo de calidad en las bocinas.

Ahora bien, cada colección de estas que bajé podía estar desde muy bien organizada hasta un completo desastre. Lo principal es el asunto de los ID tags, es decir, la información que guardar el archivo .mp3 referente al artista, canción, género, año, etc. En algunas ocasiones era la adecuada, pero en otras muchas –la mayoría- no correspondía o simplemente no estaba en el archivo. Con la ayuda del MusicMatch pude recuperar casi toda la información en forma semi-automática. Así, la colección fue creciendo más y más. En estos momentos hay unas 2,500 canciones ocupando 14GB.

Después la cuestión era como obtener el sonido de la PC. En lugar de comprar nuevas bocinas con subwoofer y más y más cables y eliminadores, lo que hice fue conectar la salida de audio a la entrada auxiliar de un equipo estéreo compacto. Funciona bien, es decir, se escucha con buena calidad, pero nada del otro mundo.

El principal problema de esta tecnología es a la hora de seleccionar música para escuchar. Si uno se para frente a su colección de discos, que en todo caso es parecida físicamente a una colección de libros, puede observar las cajas, dependiendo como las tenga ordenadas, y más o menos en unos cuantos segundos encontrar lo que busca, ver la portada, recordar en donde adquirió o quién el regalo el disco en cuestión. Abrir la caja, colocarlo en la lectora y oprimir play. Eso es todo. La música saldrá de las bocinas sin interrupciones y con la mejor calidad que pueda ofrecerle su equipo.

En la PC la cosa es distinta. No hay forma de darle un vistazo a la colección. Para recordar todo lo que hay en el disco es necesario avanzar muchas pantallas en el programa. En varias ocasiones se pierden a la vista algunos discos y canciones pues todo es del mismo color, la misma letra, todo exactamente igual, ¡imagine que todas las portadas de CD fueran negras con letras blancas! Luego está la opción de sortear canciones de acuerdo a la cantidad de tiempo que requiere, por lo menos en el MusicMatch. ¡El algoritmo aleatorio es pésimo! Generalmente repite al artista en varias ocasiones y seleccionar 10 temas de una muestra de casi 2,500 no debe ser muy complicado.

Por esto y muchas otras cosas más ya me dio flojera todo el asunto del MP3. Antes de comenzar a escribir este texto, inserté un antiguo CD en el estéreo y oprimí Play. No tengo que preocuparme que el programa corra bien, puedo seguir escuchando los beeps de la PC sin problema y la calidad de sonido es la mejor. No hay cambios en el volumen, eso es importante. Cuando me aburra lo que estoy escuchando, no se si cargaré software y seleccionaré la función “Aux” del aparato o simplemente lo dejaré todo por la paz. No cabe duda, siempre he sido apasionado por todo lo que tenga que ver con tecnología, pero esto de las colecciones MP3 masivas no me acaba de convencer. Por lo menos no para el escritorio o el lugar de trabajo. De viaje es otro boleto. Tengo un reproductor ya medio viejito con 96Mb en RAM, apenas si le caben unas 10 canciones a buena calidad y en un viaje largo, ¡no son nada! ¿Qué sigue? ¿Qué ahorre para un iPod? No lo se, lo único que tengo como referencia absoluta es que hace unos meses cumplí cuatro décadas en el planeta. La vida comienza a los 40, dicen por ahí, pero ahora con muchos archivos MP3 en el disco duro. ¿Me habrá pegado esto de comenzar de nuevo.

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