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Reporte Digital: DICIEMBRE 2003

¡Disco lleno!
Reporte Digital - PC Magazine en español
Javier Matuk

Recuerdo la famosa declaración de Bill Gates en 1981 “640Kb de memoria RAM será suficiente para todos” cuando las computadoras personales sólo ofrecían unos 64Kb. De hecho, podía parecer que tenía razón, pero nadie, ni él mismo, imaginó el vertiginoso crecimiento en capacidades de almacenamiento que ha sufrido la industria. Ahora con memoria RAM de 1GB y discos duros de 120GB, ¿qué hacer con tanta información? ¿En donde guardarla? ¿Cómo organizarla? ¿Qué sucede en caso de desastre o falla? He aquí algunas ideas y consejos que han surgido desde aquellos días en que nos hicieron creer que 640Kb era un mundo de memoria RAM.

Hay que entender, primero, la diferencia entre programas y datos. Los primeros son los que se instalan en la PC y quedan, generalmente, en una carpeta llamada “Archivos de Programa” o “Program Files”. Ahí no hay mucho que hacer. Simplemente se van acumulando los archivos hasta cantidades insospechadas. Es posible remover varios a través del panel de control, sin embargo, típicamente estas carpetas no se modifican mucho y rara vez hay que entrar ahí para buscar información. Lo segundo, “los datos”, son precisamente todos los archivos que usted crea en la máquina. Hablando de los tradicionales: documentos y hojas de cálculo, nunca llenará un disco duro de 120GB con esos archivos. Por más que escriba o haga números, ocupan poco espacio en realidad. El problema viene con los archivos de música y se empeora con los de video. En la PC que batalla que uso todos los días tengo un disco duro interno de 80GB. Hace unos dos años que la comencé a usar pensé lo mismo que Gates, “nunca llenaré 80GB de datos”. Ahora tengo que borrar archivos para hacer espacio.

Pero, ¿qué hacer? ¿Cómo proteger su información? Lo primero recomendable es tener dos o más particiones en el disco. Por ejemplo, la “C” que viene de fábrica usarla para todos los programas y componentes de Windows que requiere el sistema. Una segunda partición la uso siempre para datos. El disco “D” está lleno de archivos, artículos, textos, hojas de cálculo, canciones y demás. Le dije a Windows que la famosa carpeta “Mis Documentos” apuntara precisamente a un fólder en la partición “D”, no en la “C” donde se crea por default. De esta forma, tengo que preocuparme por respaldar un solo segmento del disco, no todos los programas de Windows. Esos están en sus cajas originales, en caso de desastre, hay que reinstalar todo, pero los datos, debidamente protegidos, normalmente no les sucede nada y recuperarlos es cuestión de una hora aproximadamente.

¿Cómo respaldar? Lo mejor es usar un dispositivo externo. Puede ser un disco duro (en mi caso tengo uno de 40GB con USB 2.0) o bien, copiar archivos a discos CD-R, pero con capacidades de 700MB, necesitaría unos 60 para copiar todo el contenido de la partición “D”. Así es que uso CD-Rs para grabar datos y archivos vitales. Me los llevo a otro lugar físicamente y repito la operación cada mes. En cuanto al disco duro externo, tengo programado un servicio para hacer un respaldo incremental cada lunes a las 11 de la mañana. Uso el Automatic Backup de iOmega, que si bien no comprime, ofrece la ventaja de poder acceder a los archivos en el disco duro externo desde cualquier computadora, sin tener que instalar software adicional ni mucho menos “descomprimir” los archivos. Un detalle que siempre se olvida respaldar –por lo complejo que resulta- son los correos y direcciones de Outlook y Outlook Express. Para el segundo hay un programa llamado “Outlook Express Backup Wizard” que hace un trabajo maravilloso copiando esos datos a donde se le indique. Como no uso Outlook en ninguna versión, no tengo ese problema. Ahora estoy usando el PocoMail que incluye una función de respaldo, también programada cada semana, que copia todos los mensajes, carpetas y direcciones al disco duro externo.

Con todo esto, hay veces que me siento desprotegido. Pienso que de repente una máquina va a fallar y me quedaré sin información. Aunque tengo una notebook con una copia de los archivos vitales, la posibilidad siempre está presente. Una recomendación: si no realiza respaldos constantes y metódicos de su información, no se queje a la hora que falle el disco duro o pierda datos por otras causas. Lo recomendable es lo más difícil de conseguir: disciplina y costumbre.

Ahora bien, ¿a dónde llegará todo esto? Al infinito y más allá, como diría Buzz Lightyear. No nos sorprenda si dentro de pocos años tenemos computadoras con 10GB de RAM y discos duros físicamente mucho más pequeños y de 1,000GB de capacidad. Es la tendencia. La convergencia de la telefonía, el audio y el video con la computación han hecho que las necesidades de almacenamiento crezcan más cada vez. De igual forma, el desarrollo de tecnologías para almacenar datos no ha cesado: los discos duros magnéticos pueden almacenar más y más información, sin embargo, tendrán pronto un límite por sus características físicas. Siguen los “discos duros” con otras tecnologías, como la holografía, que ofrecerán más y más espacio con mucha mejor confiabilidad.

A todo esto, ¿qué es lo que graba en sus computadoras? Haga limpieza constantemente. Más si se trata de servidores. Los usuarios tienden a “olvidarse” de sus archivos en otras máquinas y de repente, llenan gigas y gigas de información con auténtica basura. Le aseguro que en el caso de computadoras personales, un disco duro externo y un buen respaldo en discos CD-R o DVD-R son medidas que le permitirán dormir tranquilo. Así, aunque el hardware falle, lo más que perderá es el tiempo necesario para recuperar su respaldo.

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