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Web-O-Rama Enero 2000

¡Barato barato!
Javier Matuk

¿Se le han acumulado una cantidad interesante de artículos que ya no necesita? ¿Qué tal esas viejas Pentium que tiene guardadas? Para todo eso, y mucho más, han surgido los primeros sitios de subastas entre particulares en Internet. El concepto es sencillo, usted tiene algo que vender pero no va a organizar una “venta de garage”, así es que coloca la información en uno de estos sitios y espera pacientemente a que alguien más le ofrezca alguna cantidad superior a la inicial por su producto.

En otros países, en especial en Estados Unidos, estos sitios han ganado gran popularidad. Incluso uno de ellos, eBay (www.ebay.com), es una empresa pública de considerable tamaño. A partir de este éxito, prácticamente todos los portales de renombre incluyen algún servicio de remates y en México han aparecido varios en nuestro idioma. Pero, ¿qué se hace en un sitio de remates y cuanto cuesta vender ahí?

Normalmente usted se registra con todos sus datos y comienza a listar los productos que quiere subastar o rematar. A través de diferentes pantallas en su navegador, se completan las características, los datos adicionales y fotos del producto. Se fija un precio base a partir del cual otros interesados comenzarán a ofrecer incrementos. Todos los remates tienen una fecha limite con el objeto de no quedarse con sus cosas para siempre y si se venden, el precio final lo determinará la demanda o competencia de los compradores. Si no se vende, simplemente puede volver a ofrecerlo en el mismo sitio o en otro similar.

Los costos para usted normalmente se calculan basándose en una comisión por venta. En algunos casos es del 2 o 3% del precio final, así es que deberá calcular esto para no llevarse sorpresas. Los sitios de remate deben de cobrarle sus servicios de alguna forma, por lo que al momento de registrarse se le solicitarán los datos de una tarjeta de crédito, que es la forma más cómoda y sencilla de cubrir estos pagos.

¿De qué depende el éxito del remate? Por supuesto que intervienen varios factores comenzando con el precio, pero la descripción de su artículo y la seriedad que tenga como negociante serán puntos decisivos. Los demás compradores de los sitios de remate normalmente pueden opinar sobre usted, es decir, si cumplió con lo prometido y si el producto fue entregado a tiempo y en las condiciones previamente pactadas.

Uno de los puntos más delicados para este tipo de operaciones en México se refiere al costo y método de entrega. El servicio postal del gobierno prácticamente nadie lo usa para estos fines y sería arriesgado confiar en él para enviar artículos de valor. Entonces, la opción son los servicios privados de mensajería, que incrementan el costo de envío en forma considerable. Por otro lado, las formas de pago también tienen que ser confiables para el comprador y el vendedor. Es prácticamente imposible que un particular acepte pago con tarjeta de crédito, así es que lo más usual son los cheques (que pueden rebotar) así es que la opción de depósito en su cuenta de banco ofrece la mejor garantía en estos casos, claro, sin mencionar el efectivo, que se podrá usar cuando el comprador y el vendedor están en la misma ciudad o población.

Un asunto es el remate entre particulares y otro, que también se da en forma importante, es la venta de saldos y productos descontinuados por parte de empresas. Cuando navegue por estos sitios, tenga la precaución de conocer quien es el que vende y porque. Puede ser que el producto de saldo esté en excelentes condiciones o sea nuevo, pero también puede suceder lo contrario. En ese caso, dentro del sitio de remates o subastas solicite información adicional. Por cierto, si alguien recibe pago por tarjeta de crédito lo más seguro es que se trate de una empresa que está rematando productos y no de un trato entre particulares.

La oportunidad de vender y subastar en Internet es una realidad. Haga sus cálculos y si desea usar este método de mercadeo ingrese a alguno de los sitios como www.deremate.com o www.mercadolibre.com.mx, sólo por mencionar algunos. Si es un vendedor particular, siga las recomendaciones de este artículo y asegure que le paguen para enviar o entregar su producto. Si es una empresa, aproveche que todavía no hay grandes costos por promocionar ahí sus productos y tal vez sea más fácil deshacerse del excedente de inventario. En todos los casos, su seriedad y profesionalismo darán a este método de comercio en Internet su posición como un asunto serio y de negocios. Existen, por desgracia, los especialistas en timar a otros, que sin duda probarán suerte aquí: ojalá y sea la peor del mundo. Mientras tanto, ¿cuánto ofrece?

Publicado originalmente en la revista Personal Computing México - Enero de 2000.
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