¡Barato
barato!
Javier
Matuk
¿Se le han acumulado
una cantidad interesante de artículos
que ya no necesita? ¿Qué tal esas
viejas Pentium que tiene guardadas? Para todo
eso, y mucho más, han surgido los primeros
sitios de subastas entre particulares en Internet.
El concepto es sencillo, usted tiene algo que
vender pero no va a organizar una “venta
de garage”, así es que coloca la
información en uno de estos sitios y espera
pacientemente a que alguien más le ofrezca
alguna cantidad superior a la inicial por su
producto.
En otros países,
en especial en Estados Unidos, estos sitios han
ganado gran popularidad. Incluso uno de ellos,
eBay (www.ebay.com), es una empresa pública
de considerable tamaño. A partir de este éxito,
prácticamente todos los portales de renombre
incluyen algún servicio de remates y en
México han aparecido varios en nuestro
idioma. Pero, ¿qué se hace en un
sitio de remates y cuanto cuesta vender ahí?
Normalmente
usted se registra con todos sus datos y comienza
a listar los productos que quiere subastar o
rematar. A través de diferentes pantallas
en su navegador, se completan las características,
los datos adicionales y fotos del producto. Se
fija un precio base a partir del cual otros interesados
comenzarán a ofrecer incrementos. Todos
los remates tienen una fecha limite con el objeto
de no quedarse con sus cosas para siempre y si
se venden, el precio final lo determinará la
demanda o competencia de los compradores. Si
no se vende, simplemente puede volver a ofrecerlo
en el mismo sitio o en otro similar.
Los
costos para usted normalmente se calculan basándose
en una comisión por venta. En algunos
casos es del 2 o 3% del precio final, así es
que deberá calcular esto para no llevarse
sorpresas. Los sitios de remate deben de cobrarle
sus servicios de alguna forma, por lo que al
momento de registrarse se le solicitarán
los datos de una tarjeta de crédito, que
es la forma más cómoda y sencilla
de cubrir estos pagos.
¿De qué depende
el éxito del remate? Por supuesto que
intervienen varios factores comenzando con el
precio, pero la descripción de su artículo
y la seriedad que tenga como negociante serán
puntos decisivos. Los demás compradores
de los sitios de remate normalmente pueden opinar
sobre usted, es decir, si cumplió con
lo prometido y si el producto fue entregado a
tiempo y en las condiciones previamente pactadas.
Uno
de los puntos más
delicados para este tipo de operaciones en México
se refiere al costo y método de entrega.
El servicio postal del gobierno prácticamente
nadie lo usa para estos fines y sería
arriesgado confiar en él para enviar artículos
de valor. Entonces, la opción son los
servicios privados de mensajería, que
incrementan el costo de envío en forma
considerable. Por otro lado, las formas de pago
también tienen que ser confiables para
el comprador y el vendedor. Es prácticamente
imposible que un particular acepte pago con tarjeta
de crédito, así es que lo más
usual son los cheques (que pueden rebotar) así es
que la opción de depósito en su
cuenta de banco ofrece la mejor garantía
en estos casos, claro, sin mencionar el efectivo,
que se podrá usar cuando el comprador
y el vendedor están en la misma ciudad
o población.
Un asunto es el
remate entre particulares y otro, que también
se da en forma importante, es la venta de saldos
y productos descontinuados por parte de empresas.
Cuando navegue por estos sitios, tenga la precaución
de conocer quien es el que vende y porque. Puede
ser que el producto de saldo esté en excelentes
condiciones o sea nuevo, pero también
puede suceder lo contrario. En ese caso, dentro
del sitio de remates o subastas solicite información
adicional. Por cierto, si alguien recibe pago
por tarjeta de crédito lo más seguro
es que se trate de una empresa que está rematando
productos y no de un trato entre particulares.
La
oportunidad de vender y subastar en Internet
es una realidad. Haga sus cálculos y
si desea usar este método de mercadeo
ingrese a alguno de los sitios como www.deremate.com
o www.mercadolibre.com.mx, sólo por
mencionar algunos. Si es un vendedor particular,
siga las recomendaciones de este artículo
y asegure que le paguen para enviar o entregar
su producto. Si es una empresa, aproveche que
todavía no hay grandes costos por promocionar
ahí sus productos y tal vez sea más
fácil deshacerse del excedente de inventario.
En todos los casos, su seriedad y profesionalismo
darán a este método de comercio
en Internet su posición como un asunto
serio y de negocios. Existen, por desgracia,
los especialistas en timar a otros, que sin
duda probarán suerte aquí: ojalá y
sea la peor del mundo. Mientras tanto, ¿cuánto
ofrece?
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