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Web-O-Rama Agosto 2000

Sus cuentas en la red
Javier Matuk

Internet en verdad que lo está cambiando todo. Como seguramente ha leído en las páginas de esta revista, ahora la tendencia es dejar de adquirir software genérico o especializado y en su lugar utilizar aplicaciones que residen en algún servidor de Internet y simplemente a través de su navegador “usar” el software por el tiempo requerido y listo.

En un futuro, muchas aplicaciones correrán directamente desde algún lugar en Internet, sin tener que ser instaladas en su PC.Con esta alternativa no hay que instalar nada, no existen problemas de actualización del producto, corre en casi cualquier computadora y, lo más atractivo, los costos son lo suficientemente bajos como para considerarlo seriamente.

Una de estas vertientes actuales es el servicio de programas de administración y contabilidad en general. ¿Usa un producto nacional de reconocida marca? Para sus finanzas personales, ¿usa algún programa o todavía no se atreve? Existen hoy en día algunas opciones en la red que funcionan en forma remota, es decir, el cliente o usuario contrata una cuenta y los servicios del proveedor, quien ofrece la funcionalidad a través de su sitio en la red.

Veamos como funciona esto. Si en su empresa decide llevar “por computadora” la administración, deberá adquirir un programa para facturar, controlar inventarios, cuentas por cobrar, por pagar, clientes, bancos, pedidos, vendedores, etc. Para esto, si en su empresa hay cinco PC, lo más usual es que instale un servidor con las aplicaciones y los “clientes”, es decir, los empleados, correrán el programa desde su PC y tendrán acceso a la información que reside en el servidor. Este es el modelo tradicional del software de aplicación, donde el interesado adquiere las licencias necesarias, se instala, se capacita y se comienza a utilizar.

En el mundo de las aplicaciones por Internet esto funciona en el fondo exactamente igual, pero la forma no tiene nada que ver. En lugar de adquirir servidores y computadoras, además de instalar programas, simplemente se suscribe o solicita el servicio del proveedor electrónico. No importa el número de PC, tampoco que estén en red y, tal vez lo más significativo, no tiene que pagar por licencias de software que tal vez no use en su totalidad. Así, los datos residen en el servidor de Internet del proveedor, sus computadoras no tienen nada “instalado” más que una liga a la página de entrada. Si el fin de semana o en una de esas noches de insomnio recuerda que debe actualizar el inventario, ¡no hay problema!, simplemente se conecta a Internet desde su casa y de ahí entra a la página de la aplicación.

Es importante detallar como funcionan estas aplicaciones ya que en el futuro, seguramente serán cosas de todos los días, además, no es lo mismo que su actual software pueda producir reportes en la red. Eso es una cosa, lo que aquí estamos mencionando es otra completamente diferente. No hay un “programa” como tal en sus PC, todo está en manos del servidor.

El menú principal de NetLedger.com Personal, en donde se observan las opciones disponibles para el control de finanzas personales.Un ejemplo es el conocido como NetLedger, que viene a ser algo así como “sus libros en la red” quien ofrece diferentes tipos de servicios para personas o empresas. El más sencillo es para personas físicas y no tiene costo. Se parece a lo que se hace en Money o en Quicken, es decir, se llevan las chequeras, el control de los gastos e inversiones. Usando sencillas pantallas web como interfase con el usuario, se pueden dar de alta cuentas, categorías, movimientos y más. Todos los datos están en los servidores del prestador del servicio. En su PC no hay nada más que una dirección Web.

¿Es esto seguro? Todo depende de la seriedad del proveedor. Es parecido a la pregunta, ¿es seguro comprar en Internet? Depende en donde lo haga. Los riesgos son semejantes a la vida real. Usted no confiaría su contabilidad a un pequeño despacho de dudosa imagen y reputación. Tampoco pagaría con su tarjeta de crédito en un lugar que no le de confianza. Lo mismo sucede con estas aplicaciones de Internet. Mientras el sitio se vea profesional, tenga mucha publicad o bien, sea propiedad del fabricante de su actual programa administrativo, lo más seguro es que no tenga problemas de ¡seguridad!. Los datos generalmente viajan cifrados y en los servidores de estas empresas los empleados no pueden consultar la información a menos de que cuenten con la clave de acceso que usted mismo define.

En este menú de transacciones se registran todos los movimientos entre cuentas y también se ordena el pago de servicios en forma electrónica.¿Cómo funciona? En base a menús en el navegador, el usuario realiza las actividades típicas de estos programas. Escribir cheques, generar reportes, conciliar cuentas, programar inversiones y más se hace a través del web, en pantalla, sin complejos comandos o pantallas que memorizar.

Aquí el asunto es, ¿estos servicios me ofrecen todo lo que necesito? Antes de contestar a esa pregunta será necesario que el interesado piense bien que es lo que requiere en sus aplicaciones y cuánto esta dispuesto a pagar por ellas. En la red, un costo típico es de 5 o 10 dólares por usuario al mes. Si son cientos de usuarios, definitivamente sera menos costeable que una licencia tradicional.

Ejemplo de pantalla de captura, en este caso, para cuentas del tipo Tarjeta de Crédito. Todos los campos tienen funciones especiales que agilizan los procesos.¿Dónde lo pruebo? Desafortunadamente en México todavía no existen proveedores que ofrezcan este tipo de servicios. No dudamos que dentro de poco algunos aventureros se lancen a ofrecer aplicaciones mexicanas por Internet. Mientras tanto, puede ir viendo de que se trata en www.netlegder.com. Ahí podrá observar que hay servicios para empresas y para personas. Este último es sin costo, por lo que puede registrarse y comenzar a poner orden en su chequera o conciliar sus cuentas con el último grito de la moda tecnológica.

Ya empresas del tamaño de Microsoft han anunciado que su famosa suite de aplicaciones Office estará disponible bajo esta modalidad, es decir, corriendo directamente desde algún servidor de Internet. No cabe duda que el futuro se perfila hacia este modelo de cliente/servidor, en donde la segunda porción definitivamente está en algún centro de computo en Internet, en alguna ciudad de cualquier país del mundo. ¿Que más da?

Publicado originalmente en la revista Personal Computing México - Agosto de 2000.
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